domingo, 30 de junio de 2013

la monografia

¨EL AMOR ROMANTICO¨

CAPITULO I

       I.          ¿que es el AMOR?
1.1.         DEFINICIÓN
“El amor es un sentimiento muy complejo en el que se interrelacionan muchos factores y que varía según las épocas históricas, las zonas geográficas, los climas, la biología, la cultura, la economía, las formas de organización social y política, las religiones, los tabúes y las normas morales de cada comunidad, etc.”
El amor no es simplemente que alguien te guste mucho más que los demás, sino un sentimiento diferente. Por ejemplo, cuando alguien te gusta respondes afirmativamente a frases como “es la clase de persona con quien me gustaría estar”, o sino, cuando amas a alguien te identificas más con frases como “estoy realmente enamorada de él” “sin él no podrías ser feliz”. Por tanto, en el amor se da un fuerte sentimiento de apego hacia la persona amada y un alto grado de intimidad emocional.

“El amor es una mezcla de instintos, emociones, normas, prohibiciones y mitos bajo los cuales subyacen las creencias y cosmovisiones que los grupos de poder político y económico nos trasladan a través de la cultura. Estas creencias se invisibilizan porque se engalanan con las vestiduras de la magia del amor, pero nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestros sentimientos, están atravesados de ideología. Las ideologías varían en cada época histórica: en la actualidad podemos afirmar que, en la cultura occidental globalizada, nuestro amor es capitalista.” 

En lo que concierne en la cultura occidental se ha enfatizado históricamente el amor romántico mucho más que en otras culturas. Sin embargo la globalización ha extendido las ideas occidentales sobre el amor y el romance.  Este modelo de amor idealizado pienso yo que podría crear falsas expectativas y conduciría a la frustración y el fracaso afectivo, al confundir apego (que es un estado afectivo perdurable) con el enamoramiento.


“El amor ha permitido la supervivencia de la especie humana, y es un motor que mueve el mundo. Somos animales gregarios que necesitamos el aprecio y el afecto de la gente que nos rodea. Aprendemos socializándonos y comunicándonos. Necesitamos abrazar y que nos abracen, compartir buenos momentos, necesitamos que nos besen, que nos digan cosas bonitas, que nos regañen cuando nos portamos mal, que nos enseñen, que nos hagan o hacernos preguntas. Necesitamos dormir entrelazados con alguien en la oscura noche... para darnos calor, para compartir placeres, para no sentir miedo.”

Esto nos manifiesta que se vive en una  simbiosis que se establece cuando los individuos se comportan como si de verdad tuviesen necesidad del uno y del otro para respirar y moverse, formando así, entre ambos, un todo indisoluble; la necesidad de tener a alguien a tu lado, para compartir momentos agradables, recuerdos que quedaran siempre pregnadas en su mente, hasta los mismos detalles que a todas las mujeres nos gusta y nos enamora; ya que somos más románticas, más sensibles y nos gusta que nos engrían es por ello que cuando nos enamoramos damos todo a nuestra pareja ero a veces esto tiene consecuencias al dejar que nuestra pareja también ejerza un control sobre nosotras y que para nosotras eso es querer cuando realmente están que ejercen un dominio haciéndonos sumisas y diciendo que “es amor”.

1.2.         ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA AMOR
“A nivel etimológico el amor  se relaciona con el deseo: querer procede de quarare, “buscar”.  Según José Antonio Marina (1999), la palabra voluntad  procede de la raíz indoeuropea wel- “desear, querer”, de donde salieron el francés vouloir, el alemán willu o el eslavo velja, todos con el mismo significado. 

Otra raíz es la de eros, palabra de origen desconocido que designaba el dios del amor y el deseo sexual en la Antigüedad griega. Por último, libido significa también “deseo”. Procede de la raíz indoeuropea leubh-, “amar, desear”, de donde han derivado el inglés love y el alemán liebe.”

“La palabra Amor también se relaciona etimológicamente con el agrado, el cuidado y con la pertenencia a un grupo: la raíz griega phil, de origen desconocido, no expresaba un sentimiento, sino la pertenencia a un grupo social. Se utilizaba también para las relaciones de hospitalidad; de allí pasó a significar “amigo”. 

De esta raíz procede también filtro como “bebedizo para despertar el amor”. Otra familia, dilección, deriva del latín diligere, palabra curiosa que procede del verbo leer, y que designa una elección y estima basada en la reflexión. Implica “cuidado, atención”. 

La palabra diligente ha pasado a significar “dispuesto a hacer con prontitud e interés las cosas que tiene que hacer” pero, según Marina (1999), se utilizaba originariamente como la palabra para designar el significado de “amante”.”




1.3.         LA MAGIA DEL AMOR: EL COLOCÓN DEL ROMANTICISMO

“El amor es  una condensación de mitos que circulan por el espacio colectivo, pero también un cúmulo de emociones potentes que nos cambian la vida, a veces de un modo radical. El amor es una energía transformadora, pero está mitificada porque la sentimos como una energía salvadora, cargada de falsas promesas. Es una utopía colectiva posmoderna, y a la vez es un sentimiento universal. El romanticismo tiene mucho que ver con la necesidad de compañía, del miedo humano a la soledad, nuestra necesidad de idolatrar a otros semejantes. Al amor le pedimos que nos de intensidad, pero que sea eterno, que sea bonito, pero que sea también conflictivo, que sea pasional, pero que nos da estabilidad.” Por lo tanto esto nos manifiesta que el amor se ha convertido en una necesidad de todo ser humano, es el caso de todas las mujeres en la que mayormente siempre queremos tener a una persona a nuestro lado, en la que nos gusta que nos quieran, sean detallistas con nosotras, que nos celen, que tengamos a un príncipe azul, el hombre que toda mujer sueña. Buscamos siempre estar en una relación llena de confianza y respeto mutuo en ambos; pero en algunas situaciones no se logra hacer lo que pensamos ya que después nuestra pareja va cambiando y mostrando su verdadero comportamiento muy distinto a como fue antes de que se dé la relación ya que estaba en conquista; por lo tanto a la vez hay hombres que se aprovechan de esta situación y lograr mantener el poder en la relación y como toda mujer enamorada acepta lo que su pareja decide. La estabilidad en la relación es uno de los puntos necesarios que toda mujer desea cuando está con su pareja pero en ocasiones esto ve acabado ya que dependiendo de la persona con quien esté decida o no mantener la relación a un nivel más avanzado; al compromiso.

1.4.         EL MITO DEL MATRIMONIO POR AMOR
El amor no ha sido nunca un requisito para la firma del contrato entre dos familias. De hecho, muchos autores defienden la idea de que el amor ha sido siempre un fenómeno extramatrimonial, es decir, de carácter adúltero; un ejemplo de ello es el amor cortés, del que aún conservamos restos en nuestra cultura. Ha sido así a lo largo de los tiempos hasta que cambió la tendencia; en la actualidad la mayor parte de las parejas se unen por amor (en España, por ejemplo, el amor es citado en las encuestas como principal motivo para unirse legalmente a alguien).
El matrimonio se ha convertido en un día muy importante en la vida de una mujer es el de su boda. Curiosamente, las mujeres casadas también se ilusionan con las bodas ajenas porque aunque su matrimonio no haya sido la panacea de la felicidad, siguen creyendo en el mito de que la mejor demostración de amor de un hombre es casarse con una mujer. De modo que las mujeres son más propensas a desencantarse con el matrimonio porque le ponen más expectativas que los hombres, que identifican menos las aventuras románticas con el compromiso nupcial.
Y sin embargo, a pesar de que el matrimonio aparece siempre como la máxima aspiración vital y profesional de las mujeres; el hombres al casarse consiguen una asistenta doméstica que les cuida, que les da hijos, que les alimenta, que les viste, que les desnuda, que les espera en casa teniendo así quien le sirva.
El matrimonio como fuente de felicidad es paradójico, porque todo el mundo conoce las cifras de divorcios y separaciones, pero no parece que desistamos en nuestra idea de encontrar a la media naranja, a la persona ideal, a la pareja perfecta que nos colme por completo y la persona quien compartiremos nuestra vida hasta la muerte.

En la actualidad, son las mujeres las que interponen las demandas de divorcio, y son muchas las personas que vuelven a enamorarse de nuevo, y a casarse de nuevo, creyendo que por fin ha encontrado el amor “príncipe azul”, de nuevo llegan a desilusionarse en el matrimonio.

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